Entrar el pasado jueves en el Jardín (sala de conciertos) para encontrarse sobre el escenario con un
magnetofón y un par de sintetizadores como todo montaje ya hacia presagiar el contenido del concierto
de Esplendor Geométrico. Era su segundo, después de haber tocado en una galería de arte, librería
o similar, y esta parte de los antiguos componentes de Aviador Dro mostró cómo se puede
llevar el radicalismo a unos extremos desconocidos en el generalmente poco comprometido espectro de
la música madrileña. Radicalismo que habría que matizar, porque desde el momento en que a mucha
gente (me incluyo) le gustó lo que estaban haciendo los esplendores, es cuestión de
preguntarse si lo radical reside sólo en no hacer lo de los demás.
Y es que lo suyo es música electrónica y repetitiva basada en los ritmos (eléctricos) que salen
de la cinta magnetofónica y adobada con los ruidos y sonidos generados por los sintetizadores. Sobre ello,
una voz que repite obsesivamente alguna frase que puede ser trivial o llena de contenido, depende.
Lo que sí estaba muy claro era precisamente lo claro que lo tenían. Sin apenas recursos técnicos,
Esplendor Geométrico hizo una música interesantísima, que no pretende seguir ningún tipo de canal
comercial, porque ellos mismos son muy conscientes de que no es fácilmente comercializable. Y les
importa bastante poco: tratan de hacer lo que les interesa y no pretenden vivir de ello.
J.M. Costa, El País, Octubre 1980