Diecisiete años en el candelero, más de tres lustros al margen de todo y de todos y todavía en la brecha. Esplendor Geométrico son, sin lugar a dudas, el más internacional de cuantos proyectos se han gestado en el ámbito de las músicas electrónico-industriales en España. Discos como "Comisario de la luz / Blanco de fuerza" o "Mekano-Turbo" forman parte ya de un legado casi mítico -"Lo del mito y la leyenda es porque no nos conocen, porque todo ha sido tan subterráneo que casi nadie nos conoce (risas)."- tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Con ellos nació ese concepto único e imitado hasta la saciedad que es el tribalismo post-industrial. Ritmos espartanos, drónicos, circulares, hipnóticos... y ruido, mucho ruido. Al otro lado del hilo telefónico, Arturo Lanz, el único miembro fundador que todavía sigue en activo hoy día, nos cuenta su historia.

Esplendor Geométrico nacieron como escisión de El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados, un nombre también referencial de la música española en los ochenta aunque con un registro muy distinto al vuestro, más orientado hacia las formas del techno-pop.
Sí. En el ochenta nos fuimos tres personas de El Aviador Dro, que eramos el cantante, yo, el bajo, que era Gabriel [Riaza], y el guitarra, que era Juan Carlos [Sastre]. Nos marchamos del grupo porque no nos gustaba la música que estábamos haciendo; las canciones estaban todas compuestas por Servando [Carballar] y llegó un momento en que nos aburrimos de eso. No nos gustaba el pop.

El debut discográfico de Esplendor Geométrico, formando parte del recopilatorio alemán "Fix Planet", fue bastante estrambótico si tenemos en cuenta que aparecisteis en un momento en el cual la mayor parte de las grabaciones se efectuaban en cassettes de tirada muy limitada y casi siempre distribuídas únicamente dentro del territorio nacional.
Lo de Ata Tak fue gracias a Diego Manrique [conocido periodista musical español]. Cuando nos escindimos de El Aviador Dro se creó cierta expectación por ver lo que hacíamos Esplendor Geométrico, y Diego, sin tener ni idea de cómo sonábamos, recibió una carta de este sello alemán pidiendo grabaciones de grupos españoles, nos lo dijo y mandamos una maqueta con cuatro temas, de la que escogieron uno, "Moscú está helado".

Un tema en una onda muy similar a la de El Aviador Dro que tiene muy poco que ver con vuestro sonido característico.
Sí, la verdad es que "Moscú está helado" no tiene nada que ver con lo que posteriormente sería nuestra música, pero era un tema grabado poco después de abandonar El Aviador Dro y todavía no habiamos definido nuestro sonido, aunque ya hay asomos de ruido, ya (risas).

Según la leyenda, vuestro primer single oficial, "Necrosis en la poya", fue financiado por un mecenas anónimo del que poco o nada sabéis.
No es una leyenda, es completamente cierto: después de un concierto que dimos en la sala El Jardín se nos acercó un chaval -creo que era una especie de artista, un pintor o algo así-, al que parece ser le sobraban unas pelas, y nos dijo que nos financiaba una grabación. Ni siquiera nos pidió nada a cambio, ninguna exigencia. La verdad es que no contamos con él para nada, hicimos lo que nos dió la gana. Nos dió el dinero y ya está. Después de eso le perdimos la pista por completo, nunca volvimos a saber más de él.

Pese a ser ex-componentes de El Aviador Dro y nacer como banda en un contexto tan especial como fue el Madrid de los primeros ochenta, Esplendor Geométrico tuvisteis muy poco o nada que ver con la movida madrileña.
Nos distanciamos de la movida a raíz del single. La gente no lo entendía.

Por otro lado, desde el primer momento os prodigasteis en colaboraciones con países extranjeros como Alemania o Bélgica, ya fuera a nivel discográfico como de conciertos, algo muy poco habitual por aquí.
Los contactos con el extranjero se dieron porque la gente nos escribía. La verdad es que el single lo empezamos a distribuir solamente por aquí, y, no sé muy bien por qué, la gente que había escuchado lo de Ata Tak empezó a mandarnos cartas, bastantes, y todo se fue liando. El single gustó mucho y el primer LP también, y así empezaron a llamarnos para participar en recopilatorios y tal.

Al mismo tiempo os ganabais una fama terrible en vuestro propio país: declaraciones polémicas, radicalismo estético, sonido extremista... Una actitud muy iconoclasta.
Es que íbamos en un plan que para qué... Queríamos distanciarnos del rollo de la movida porque lo encontrábamos muy falso, y empezamos a epatar a posta. Claro, nos preguntaban que qué nos parecían Alaska y los Pegamoides -que por otro lado eran amigos nuestros, aunque desde ese momento dejaron de serlo (risas)- y decíamos la verdad, que no nos gustaban. Eso originó una bola de nieve que culminó en un concierto que hicimos en Rock-Ola, un concierto muy bestia. La música era demasiado rara para ese público. La verdad es que tampoco nos importó demasiado ser marginados, nos daba absolutamente igual.

A todo ello contribuyó esa imagen tan violenta y la estética constructivista soviética que utilizabais. Eso os generaría más de un malentendido ideológico que tampoco os esforzasteis mucho en aclarar...
Nos gustaba lo que era la estética rusa y tal, y, como era un momento en el que si no decías cosas terribles nadie te hacía caso (risas)... Era la época en que tenías que ir de muy punk. Después del primer LP ya pasamos del tema, incluso dejamos de hacer entrevistas.

De hacer entrevistas y de cantar. ¿Por qué la voz ha sido un elemento intermitente en la discografía de Esplendor Geométrico?
Lo de la voz responde a una cuestión técnica: yo hago los discos en casa, no me meto en un estudio, y para mi es muy difícil grabar y cantar al mismo tiempo. A mi me gustaría hacer efectos con la voz, como en "Mekano-Turbo", pero en esa ocasión se hicieron porque pudimos grabar en un estudio. Me apetece, pero es técnicamente muy complicado.

En vuestro último trabajo hasta la fecha, "Balearic rhythms", habéis abandonado vuestra estética habitual para decantaros por imágenes menos "rígidas", más orgánicas.
Sí, hemos cambiado la estética quizás, pero eso es cosa de Andrés [Noarbe, de Discos Esplendor Geométrico/Geometrik/Rotor] o de Saverio [Evangelista]. A mi la verdad es que no me interesa lo de la imagen para nada, sólo me interesa la música. Huyo, y lo hago desde hace muchos años, de dar ninguna imagen.

Ese anonimato premeditado os permite también, supongo, trabajar más a vuestro aire. ¿Os habéis planteado alguna vez, a lo largo de estos diecisiete años, vivir de la música?
Vivir de nuestra música es imposible y además no tiene ningún sentido. Para conseguirlo tendríamas que dejar de hacer lo que hacemos.

Tengo entendido que tampoco eres demasiado aficionado a escuchar la música que producen los demás.
No escucho música, solamente algunas cosas que me pasa Andrés, pero poco más.

Sin embargo si que conocerás la obra de los que empezaron al mismo tiempo que Esplendor Geométrico, en los ochenta...
Hombre, yo no me entero demasiado por no decir nada, pero podría decirte que hay gente como Paco López, que nos conocemos desde hace muchos años -su hermano iba conmigo a clase-. Siempre han habido cosas, aunque puntuales: estaban Macromassa, que son los más veteranos, aunque en una historia muy diferente.

En cierto aspecto vosotros fuisteis precursores del sonido trance, con esas secuencias tan repetitivas cubiertas de ruidos abstractos. ¿Afecta de alguna manera el actual auge del techno a Esplendor Geométrico?
Últimamente el auge del techno nos está ayudando bastante, porque nosotros somos también muy rítmicos. A lo mejor por ese camino tenemos alguna salida aquí.

Precisamente a eso me refería, a esas construcciones rítmicas tan hipnóticas que siempre habéis hecho. Quizás ahora, can la relevancia que han adquirido las músicas electrónicas de baile, la gente comprenderá mejor vuestra música.
Sí, fíjate: en el último concierto que dimos en Bélgica había un tío que ponía música después de la actuación y puso un tema nuestro del ochenta y tantos, y la gente bailaba como loca. La gente se ha acostumbrado a este tipo de sonidos, y como hay un ritmo constante, siempre lo ha habido en nuestros temas, pues ahora lo disfrutan bailando.

Otro elemento que se ha ido afianzando de manera progresiva en la música de Esplendor Geométrico son los matices orientales, cada vez más presentes en vuestros temas.
Lo de los matices árabes ya está presente en nuestra música desde el 81 o así, antes del goa-trance (risas). En el 85 [sic], en "Mekano-Turbo", sonaban voces sacadas directamente de un disco de cantos paquistaníes. A mí siempre me ha interesado eso.

El sonido de Esplendor Geométrico siempre ha sido muy extremo, muy violento. Sin embargo, a diferencia de otras formaciones similares, siempre habéis hecho gala de un gran sentido del humor. Soterrado, pero humor al fin y al cabo.
Hombre sí, creo que hay mucho sentido del humor en Esplendor Geométrico. Al menos, yo sí que lo tengo. No somos nada violentos, somos bastante cachondos (risas).

En la época en que se publicaron "Comisario de la luz / Blanco de fuerza" y los cuatro temas que incluisteis en "Bruitiste", entre 1987 y 1988, Esplendor Geométrico erais Gabriel Riaza y tú. Luego, poco más supimos de Gabriel. ¿Sigues en contacto con él?
Gabriel se fue a vivir a Melilla y ahí sigue. No tiene tiempo para hacer música.

Tú eres la única persona que aparece en todos los discos de Esplendor Geométrico, con la sola excepción de "Arispejal Astijaro". ¿Es Esplendor Geométrico Arturo Lanz?
No, Esplendor Geométrico no es Arturo Lanz, es Gabriel Riaza, Arturo Lanz y Saverio. Aunque Gabriel no haga música se puede decir que está con nosotros. Juan Carlos ya hace muchos años que lo dejó, porque no le gustaba, aunque nunca me lo ha dicho así. De todas formas ha seguido colaborando en las portadas y tal... Es un tío muy simpático.

Si bien vuestras composiciones no han variado un ápice en todos estos años, últimamente puede apreciarse una mayor suavización del sonido, especialmente en "Balearic rhythms".
La suavización de nuestra música en los últimos tiempos viene dado por la utilización de una mejor tecnología. Al principio, y de hecho así ha sido durante muchos años, hemos trabajado con un equipo mínimo... la verdad es que sigue siendo así (risas). Bueno, me he comprado un aparatejo con el que lo estoy haciendo todo, una especie de sintetizador. Yo sigo trabajando en analógico, pero este trasto es una mezcla de analógico y digital, es lo que se llama una wave station. Le sacamos el máximo rendimiento.

Pregunta obligada: ¿Cómo te sientes al ser más reconocido en el extranjero que en tu propio país?
Es normal que se nos conozca más fuera, sobre todo por culpa nuestra, porque a mí nunca me ha interesado promocionarme. La gente conoce de oídas a Esplendor Geométrico, pero pocos tienen un disco o los han escuchado.

Francisco López me decía que el problema es que en España no hay sensibilidad para la música electrónica.
No sé, yo no lo afirmaría... Yo mismo no tengo ninguna sensibilidad para la música electrónica. La sensibilidad se basa en que te guste o no una cosa y, también, en el apoyo que te den los medios, lo que hagan para que la gente te conozca. Si te ponen todo el día en la radio, a la gente le acaba gustando lo que haces.

Otra cuestión ineludible: ¿Cuáles son tus mejores y tus peores recuerdos de estos primeros diecisiete años de Esplendor Geométrico?
Mi mejor recuerdo son los inicios, como siempre. Hacíamos algo más o menos nuevo aqui, decíamos cosas que, aunque ahora no diría, te ríes un montón recordándolas... Lo mejor fue la música. Lo peor... nada. No dependemos de nada ni de nadie, y entonces no ha habido nada malo. Lo música es una parte de mi vida, una parte importante, pero no la que más.

Algún nombre de la música electrónica española actual.
No sé, chico, me pones en un aprieto porque casi no conozco nada. Cuando pongo la radio oigo cosas y tal, pero la verdad es que no me entero. Madelman es muy gracioso, es música pop electrónica, está bien... Bueno, y Paco [López], claro.